naufragio

Gozne

 

Gozne

La vista se abre paso entre legañas:
el mar en la ventana todavía
eructa cuerpos con el vientre hinchado
que sirven de peana a las gaviotas.

El techo sobre mí tolva de polvo
cuyas compuertas se abren al alérgico
para una unción de polvo y urticaria
sobre el colchón de polen en que yazgo.

En busca de la acción que me despeje
mi cara se ha quedado en el espejo
tras provocarme un brusco sobresalto.

Cruzado ya el umbral de la vigilia,
de pronto recordé que ya no estabas
y comenzó otra vez la pesadilla.

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