naufragio

De mística inmasticable


De mística inmasticable

Pasados unos años todo encaja,
la trama va adquiriendo su sentido;
se trata de aceptar lo inasumible
así como quien no quiere la cosa.

Y llega un día en que, antes de acostarte
y decidir que aún siendo entre semana
no habrá despertador que programar,
reniegas de la vida y la concibes

como una guerra santa que has librado
en el bando de un dios no verdadero
cayendo en la batalla y en la cuenta

-al darte con la puerta en las narices
aquí, en el más allá- de que era un fraude:
que el Otro era el que existe y el que tiene

reservado el derecho de admisión.



5 de Mayo de 2015


  • Venden una menor a un proxeneta por 1500 euros y nos escandaliza el precio.
  • La dignidad no es tanto lo último que se pierde como lo último en salir: el manotazo del ahogado. 
  • Los taxis y la geodésica.
  • Ése saber que nunca en la vida llegarás a ser de derechas pese a haber perdido todos los ideales. Me cago en la puta: con lo bien que me iría.
  • Ése saber que ya no volverás a declararte de izquierdas pese a seguir inevitablemente siéndolo. Me cago en la puta: con lo bien que me iría.

Gracias


Gracias

¿Qué escribir desde hará cerca de un año
cubierta como tengo la exigible
-al menos de una forma que jamás
me pude imaginar que llegaría

ya no a cubrir si no a rozar siquiera
en esta vida o en las sucesivas-
cuota para sentirme satisfecho
ciñéndome a parámetros humanos:

un amor, cuatro amigos, un trabajo
-quiero decir un sueldo, ya me entiendes-
y libros que no caben en la casa?

No necesito pues dejar constancia
por escrito de nada -de momento-:
que más no le pidió Violeta Parra

y sé que no soy digno de su ejemplo.

Palabra de honor sobre palabra


Palabra de honor sobre palabra

Tengo en casa de mis padres
-es decir, en Valencia-
un ejemplar de Palabra
sobre palabra
de Ángel González
firmado por el autor
que me regalaste
el primer fin de semana
que pasamos juntos
-o encerrados
voluntariamente,
para ser más concretos-.

Llegó a tus manos a través
de una especie de juego
de esos en cadena,
y después de firmarlo tú misma
tras tres o cuatro más
que ya lo habían hecho previamente
me hiciste prometer
que se lo regalaría
a su vez a la próxima
chica de la que volviera
a enamorarme
después de ti
-en eso consistía
el juego de marras-.

Qué quieres que te diga.

Hace dos años y medio
y me conoces
lo suficiente
para saber que soy un hombre de palabra
-como los de antes, vamos-
y que pienso cumplir
la primera promesa
que te hice

a rajatabla

pero no te equivoques:
a ver alma de cántaro,
mi amor, mi todo
¿de verdad has llegado
a pensar aunque sea
sólo por un segundo
que me plantearía
siquiera
en algún momento
de mi existencia
deshacerme
así como así
-o de cualquier otro modo-
de semejante reliquia

que andará por algún
inaccesible cajón,
tercera fila de una estantería,
debajo de la cama,
o adivínate dónde
lo habrá puesto mi madre,
es decir, en Valencia:
donde guardo los libros
que no son importantes?

Puede el bueno de Ángel
-inspirador maestro-
descansar bien tranquilo:
mi firma no estará junto a la suya.

24 de Marzo de 2014


  • Extranjero de nacimiento.

  • -Tú no piensas: tú te comes la cabeza- me dijo.
Todavía le estoy dando vueltas.


  • Mil noches con Maud.

  • Los buenos aforismos se leen como mínimo dos veces: la primera y la anterior.

  • Gobiernan tan rematadamente mal que cualquier protesta es demagogia.