naufragio

17 de Noviembre de 2013


  • ¡Traigo buenas noticias para mí!
  • En su último suspiro, Esaú se relamió recordando las lentejas que había preparado su hermano pequeño.
  • Jean Cocteau se dedicaba a filmar magia y milagros a tiempo real.
  • Reaccionario visionario.
  • Esas actrices mediocres por las que merece la pena ver una mala película.

Funambulista


Funambulista

Vuelvo a parar al filo del abismo
con un pie en equilibrio vacilante
sobre una abrasadora superficie
resbaladiza, el otro tanteando

el aire como el de un niño miedoso
que apenas moja el dedo en la piscina
debido a la glacial temperatura
-hasta que llega un borde por detrás-

o haciendo exasperados movimientos
como si fuera igual que los de Aquiles
-con alas adornando sus tobillos-;

y sin embargo sé que no hay peligro
alguno en las suicidas acrobacias
que corro a perpetrar cuando me dices:

Me gusta verte haciendo tonterías.

Peteneras


Peteneras

A las seis de la mañana
no sonó el despertador:
eran campanas doblando
desde el tren de la estación
convertida en camposanto.

El día paso en tinieblas:
si te vas de madrugá
no sale el sol, que la tierra
-compañera de mi alma-
me ve y se queda pará.

22 de Septiembre de 2013


  • Me has manipulado todo lo que he querido.

  • A día de hoy se diría que no existe más amor imposible que el no correspondido.

  • Honradez sospechosa.

  • La vida como una de esas tediosas e interminables (independientemente de su duración) películas de arte y ensayo, y tú como la efímera secuencia magistral que de golpe la transforma en algo perennemente memorable.

  • Tienes (cer)razón.

Fugitivo


Fugitivo

Abrázame tan fuerte como puedas:
igual que si mañana no existiéramos
ninguno de los dos y nos fundiésemos
hasta chocar tu pecho con mi espalda.

Abrázame y -sin darte explicaciones
que no puedo ofrecer ni que creerías
en caso de tenerlas- ven conmigo
o quédate un momento para siempre:

no tengo más remedio que aferrarme
a la estabilidad del fugitivo
la noche del reencuentro con los suyos

a punto como están de darle caza
las mafias y demás autoridades
que tantos meses llevan en su busca.

Del charco bautismal


Del charco bautismal

Yo andaba tan tranquilo y tú llegaste
igual que un conductor que saca el coche
en plena tempestad y va acercándose
a un charco que parece una piscina

y no sólo lo ve si no que pisa
el acelerador a fondo y ríe
tras escuchar los gritos e improperios
que le dedica -yo- la pobre víctima

desde el retrovisor -vergüenza y rabia-
como un David, de forma previsible,
finalmente humillado por Goliat.

Así pasaste, rauda, y desde entonces
maldigo al puto sol que al poco tiempo
salió y secó -me alegra cada ocaso-

los rastros del amor con que me ungiste.